
27 octubre 2010
17 octubre 2010
Marsalis, Chucho y Omara juntos en un disco

Por: Yelanys Hernández Fusté
Un tema de un disco que prepara la cantante Omara Portuondo llevará el sello de Chucho Valdés y Wynton Marsalis. Aprovechando la visita de Marsalis a La Habana para ofrecer conciertos junto a la orquesta de jazz del Lincoln Center, el pianista cubano y Omara invitaron al trompetista estadounidense para grabar el sencillo "Esta tarde vi llover".
Según detalló Valdés en conferencia de prensa este lunes, escogieron precisamente ese tema porque buscaban una balada con una amplia riqueza armónica. «Realmente no tendría palabras para describir lo que sucedió ayer en el estudio porque, después de todo, fue el lenguaje musical llevado a la máxima expresión de lo que es el lirismo, el temperamento», afirmó Chucho.
El músico cubano calificó de «mágica» la intervención de Marsalis. «Él hizo el coro probando y era imposible volverlo a hacer. Realmente pasamos una tarde mágica y nos sentimos muy bien lo tres».
Wynton Marsalis arribó a La Habana el sábado último para ofrecer, junto a la orquesta de jazz del Lincoln Center, cuatro conciertos en el Teatro Mella, iniciados ayer 5 y que continuarán los días 6, 7 y 9 de octubre.
Marsalis confesó este lunes a la prensa que era «un honor» estar en Cuba. El artista norteamericano reconoció cuánto ha influenciado su carrera la música cubana y mencionó nombres como Tata Güines y el propio Chucho Valdés.
Wynton fue fundador de la orquesta de jazz del Lincoln Center hace ya 23 años. La prestigiosa agrupación tiene como objetivo fundamental asegurar un futuro brillante para el jazz —por la formidable labor educativa que realiza esta institución—, como sentenció su director ejecutivo, Adrian Ellis. De ahí que su presencia en la Isla reserve momentos para compartir con músicos y estudiantes de la especialidad, además de las presentaciones.
Un huracán Interactivo

Por: Michel Hernández
En un concierto de Interactivo cabe todo. O casi todo. Y es ahí, donde radica su poder.
El hecho es que cada presentación de la tropa liderada por el pianista Robertico Carcassés tiene mucho que ver con las reglas asociadas a las emociones de una montaña rusa: se hace fuerte desde el punto de arrancada, alcanza uno de sus clímax en la cúspide y remata con la energía de un corredor que acaba de conquistar el trono en la competencia de los 100 metros planos.
Lo que sí es prácticamente imposible que ocurra en un concierto de Interactivo es que alguien quede como una estatua viviente después de que esta banda desencadena todos sus poderes sobre el escenario, ya sea en una plaza al aire libre, en una improvisada descarga, o en un cine, tal como sucedió en uno de sus conciertos más recientes.
Hace años este grupo viene dando "guerra" en el panorama de la música cubana contemporánea. Escuchándole nuevamente en directo podemos (re) afirmar que la libertad creativa que defiende sobre el escenario sigue siendo una de sus armas más efectivas cuando entran en acción.
Una actitud musical que le permitió (nuevamente) llevar al público hacia un terreno donde conviven los ritmos del funky, el rap, el jazz y la música popular cubana y a la vez dar una master class sobre lo que realmente significa la palabra fusión, que nada tiene que ver con la ola de grupos que utilizan ese concepto como comodín para mostrar sus propuestas en el panorama insular, las cuales, en no pocas ocasiones, carecen de rigor y originalidad.
El ex Estado de Ánimo descifró sus cartas desde el principio. Llevó sus manos al piano y se colocó al mando de un grupo de músicos de primera división que establecieron una invalorable complicidad entre ellos y lograron volver a legitimar un sonido propio, al que habría que inventarle una nueva categoría para analizarlo.
El despliegue técnico y la profesionalidad de los instrumentistas -una de las grandes virtudes de la banda- preparó el terreno para la entrada de ese showman que es Francis del Rìo, quien salió a defender el "sonido Interactivo" como mejor él sabe hacer estas cosas. Es decir, con la explosiva interpretación de temas como Tocando mientras llueve, Chica cubana, y Girasoles, canciones que sostienen con convicción la personalidad de Interactivo.
La soltura y el nivel de improvisación de este colectivo de artistas sin prejuicios de ninguna índole encontró en la cantante Melvis Santa otra de las figuras de calibre en la alineación. La ex Sexto Sentido, junto a su hermana, Brenda Navarrete, compartió voces con el autor de Sentimiento y se acopló con inteligencia y versatilidad a las inquietudes estéticas de la banda, cuyo performance cobró una nueva dimensión con la entrada de Haydeé Milanés.
La vocalista llegó a tiempo para cantar a La felicidad, pieza que da nombre a su más reciente disco, y La música, un título de alto vuelo de ese músico todoterreno que es Descemer Bueno, y potenció el diseño rítmico del espectáculo como si perteneciera, desde siempre, a la familia de Interactivo.














