17 octubre 2010

Un huracán Interactivo

Por: Michel Hernández

En un concierto de Interactivo cabe todo. O casi todo. Y es ahí, donde radica su poder.
El hecho es que cada presentación de la tropa liderada por el pianista Robertico Carcassés tiene mucho que ver con las reglas asociadas a las emociones de una montaña rusa: se hace fuerte desde el punto de arrancada, alcanza uno de sus clímax en la cúspide y remata con la energía de un corredor que acaba de conquistar el trono en la competencia de los 100 metros planos.
Lo que sí es prácticamente imposible que ocurra en un concierto de Interactivo es que alguien quede como una estatua viviente después de que esta banda desencadena todos sus poderes sobre el escenario, ya sea en una plaza al aire libre, en una improvisada descarga, o en un cine, tal como sucedió en uno de sus conciertos más recientes.
Hace años este grupo viene dando "guerra" en el panorama de la música cubana contemporánea. Escuchándole nuevamente en directo podemos (re) afirmar que la libertad creativa que defiende sobre el escenario sigue siendo una de sus armas más efectivas cuando entran en acción.
Una actitud musical que le permitió (nuevamente) llevar al público hacia un terreno donde conviven los ritmos del funky, el rap, el jazz y la música popular cubana y a la vez dar una master class sobre lo que realmente significa la palabra fusión, que nada tiene que ver con la ola de grupos que utilizan ese concepto como comodín para mostrar sus propuestas en el panorama insular, las cuales, en no pocas ocasiones, carecen de rigor y originalidad.
El ex Estado de Ánimo descifró sus cartas desde el principio. Llevó sus manos al piano y se colocó al mando de un grupo de músicos de primera división que establecieron una invalorable complicidad entre ellos y lograron volver a legitimar un sonido propio, al que habría que inventarle una nueva categoría para analizarlo.
El despliegue técnico y la profesionalidad de los instrumentistas -una de las grandes virtudes de la banda- preparó el terreno para la entrada de ese showman que es Francis del Rìo, quien salió a defender el "sonido Interactivo" como mejor él sabe hacer estas cosas. Es decir, con la explosiva interpretación de temas como Tocando mientras llueve, Chica cubana, y Girasoles, canciones que sostienen con convicción la personalidad de Interactivo.
La soltura y el nivel de improvisación de este colectivo de artistas sin prejuicios de ninguna índole encontró en la cantante Melvis Santa otra de las figuras de calibre en la alineación. La ex Sexto Sentido, junto a su hermana, Brenda Navarrete, compartió voces con el autor de Sentimiento y se acopló con inteligencia y versatilidad a las inquietudes estéticas de la banda, cuyo performance cobró una nueva dimensión con la entrada de Haydeé Milanés.
La vocalista llegó a tiempo para cantar a La felicidad, pieza que da nombre a su más reciente disco, y La música, un título de alto vuelo de ese músico todoterreno que es Descemer Bueno, y potenció el diseño rítmico del espectáculo como si perteneciera, desde siempre, a la familia de Interactivo.

Fuente: CubaSi.cu

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